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Potencia de carrera: cómo entrenar por vatios (Apple Watch, Garmin, COROS y Stryd) sin volverte loco

Durante años, muchos runners han entrenado con dos “mandos” principales: ritmo y frecuencia cardiaca. Funcionan, sí. Pero también tienen límites muy reales: el ritmo se rompe en cuestas o con viento, y el pulso responde con retraso cuando haces cambios de intensidad.

Por eso la potencia de carrera (running power, en vatios) se está convirtiendo en una métrica práctica para entrenar mejor: te ayuda a mantener el esfuerzo más estable, incluso cuando el entorno cambia. Y lo mejor: ya no es una rareza de “frikis” del dato. Hoy la encuentras en ecosistemas como Apple Watch, Garmin, COROS o con sensores como Stryd.

En esta guía te explico qué es la potencia al correr, cuándo tiene sentido, cómo crear tus zonas y cómo usarla en entrenamientos reales sin caer en el error típico: obsesionarte con un número que no siempre dice la verdad.

Qué es la potencia de carrera (y qué NO es)

La potencia de carrera es una estimación del trabajo que estás haciendo al correr, expresada en vatios. A nivel práctico, actúa como un “termómetro” de intensidad más inmediato que el pulso y menos dependiente del terreno que el ritmo.

Ahora, el matiz importante: no es lo mismo que la potencia en ciclismo. En bici, la potencia se mide directamente en el pedal o el buje. En running, la potencia suele ser un cálculo a partir de sensores (movimiento, velocidad, inclinación, viento, etc.). Por eso, no todas las marcas calculan igual y no conviene comparar vatios “a pelo” entre relojes distintos.

Si quieres ver cómo lo describen de forma oficial, aquí tienes guías útiles: métricas y potencia de carrera en Apple Watch, FAQ de Garmin sobre Running Power y métricas avanzadas y potencia en COROS.

Cuándo la potencia te da ventaja (y cuándo no)

Situaciones donde la potencia brilla

  • Cuestas: el ritmo cae aunque el esfuerzo sea alto; la potencia refleja mejor lo que “pagas”.
  • Viento: correr contra el aire puede subir el esfuerzo sin que el ritmo lo “confiese”. Sensores como Stryd incorporan parte del coste aerodinámico y lo analizan después (métricas de Stryd).
  • Series cortas: la potencia reacciona rápido, a diferencia del pulso, que llega tarde.
  • Calor y fatiga: el pulso se dispara con calor o estrés; la potencia te ayuda a no pasarte “por orgullo”.
  • Ritmos controlados en carrera: ideal si eres de los que se emocionan en los primeros 3 km.

Situaciones donde debes ser prudente

  • Sprints y cambios muy explosivos: la señal puede ser ruidosa y reaccionar raro.
  • Compararte con otros: “voy a 320W y tú a 280W” no significa nada si el algoritmo o el sensor son distintos.
  • Técnica inestable: si un día vas rígido o con zancada distinta, la potencia puede variar sin que sea “forma real”.
  • Cinta de correr: según el dispositivo, la estimación puede empeorar si la velocidad no está bien calibrada.

La regla de oro: usa potencia para controlar esfuerzo, no para “perseguir vatios”

El objetivo no es correr más fuerte porque sí. El objetivo es que la potencia te ayude a mantener el esfuerzo objetivo cuando el ritmo y el pulso te engañan. Dicho de forma simple: la potencia es un volante, no un trofeo.

Si ya leíste nuestra guía de economía de carrera, aquí encaja perfecto: cuando logras sostener el mismo ritmo con menos vatios (o el mismo vatiaje con más ritmo), normalmente estás mejorando eficiencia.

Cómo crear tus zonas de potencia (sin laboratorio)

Hay muchos métodos, pero para la mayoría de runners funciona una aproximación sencilla: estimar una “potencia de referencia” similar a tu umbral (la intensidad alta sostenible durante un tiempo limitado) y construir zonas alrededor.

Método práctico (recomendado): test controlado + ajuste por sensaciones

  1. Calienta 15–20 min suave, con 3 progresivos cortos.
  2. Haz 12–20 min a esfuerzo alto pero controlado (como “podría aguantar un poco más, pero no mucho”).
  3. Apunta la potencia media de ese bloque. Esa cifra es tu referencia inicial.
  4. Ajusta tras 2–3 semanas: si los rodajes se sienten demasiado duros, baja zonas; si las series quedan demasiado fáciles, súbelas ligeramente.

Consejo realista: no busques la perfección el día 1. La potencia se vuelve útil cuando la conviertes en hábito y comparas tendencias (semanas), no cuando persigues un número exacto en una sola sesión.

Plantilla de zonas (simple y funcional)

ZonaObjetivoReferencia (sobre tu potencia “umbral”)
Z1Recuperación< 80%
Z2Base aeróbica80–90%
Z3Tempo controlado90–100%
Z4Umbral100–108%
Z5VO2 / intervalos108–120% (según duración)

Úsalo como punto de partida. La duración de la serie importa: no es lo mismo 3×10 min que 12×400 m. Con potencia, la “dosis” es watts + tiempo.

Entrenamientos reales con potencia (4 ejemplos que funcionan)

1) Rodaje fácil que de verdad sea fácil

Objetivo: consolidar base y acumular kilómetros sin castigar el cuerpo.

  • 35–60 min en Z2 (80–90%).
  • Si hay cuestas, mantén el esfuerzo: deja que el ritmo baje pero conserva la potencia.

2) Tempo estable para 10K / media maratón

  • 15 min suave + 20–30 min en Z3 (90–100%) + 10 min suave.
  • Clave: potencia “plana”. Si se dispara, vas demasiado fuerte aunque el ritmo parezca cómodo.

3) Intervalos cortos sin pasarte al inicio

  • Calienta bien.
  • 10–16 × 1 min en Z5 (108–120%) con 1 min suave.
  • Primeras 3 repeticiones: busca control. Si sales a “matar”, el resto se cae.

4) Cuestas inteligentes (la sesión más “power-friendly”)

  • 8–12 × 45–75 s en subida a Z4–Z5 según nivel.
  • Baja suave y recupera por sensaciones.
  • La potencia te ayuda a no convertir cada cuesta en un sprint.

Configuración recomendada en tu reloj: menos métricas, más claridad

La potencia funciona mejor cuando la pantalla es minimalista. Si quieres rendimiento, lo ideal es ver solo lo imprescindible.

  • Potencia actual (o media de lap)
  • Tiempo de lap
  • Ritmo (como contexto, no como “jefe”)

Si tu objetivo es evitar distracciones, combina el dato visual con alertas por zona y feedback por audio/vibración. En rutas nuevas, un enfoque muy efectivo es dejar que el reloj te guíe y tú centrarte en el esfuerzo.

Ahí es donde SnapRace encaja natural: puedes correr con indicaciones por voz y vibración (iPhone/Apple Watch) y reservar la pantalla para lo que importa: tu potencia objetivo, sin sacar el móvil ni perder fluidez.

Errores comunes al entrenar por potencia (y cómo solucionarlos)

  • “Mis vatios han bajado, estoy peor”: revisa fatiga, calor, sueño y terreno. Mira tendencias semanales.
  • Zonas demasiado agresivas: si tu Z2 te obliga a ir “tenso”, tu referencia está alta.
  • Compararte con otras marcas: dentro de tu ecosistema, sí; entre marcas, con cuidado.
  • Olvidar el cuerpo: potencia + sensaciones (RPE) es la combinación ganadora.

Cierre: la potencia es el siguiente paso lógico si te gusta entrenar con cabeza

Si te interesa correr más constante, gestionar mejor las cuestas y afinar sesiones de calidad, la potencia de carrera es una herramienta muy potente (literalmente). No necesitas convertirte en ingeniero: con un test simple, zonas razonables y pantallas limpias, ya notarás mejoras.

Y si además quieres correr rutas sin distracciones, prueba la combinación de potencia para controlar esfuerzo + guía por voz/vibración con SnapRace: más foco, más seguridad y mejores entrenos.